Los fertilizantes orgánicos más eficientes

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La agricultura convencional agroquímica se basa en la dependencia que tiene el agricultor en las tecnologías industrializadas que requieren alta inversión en dinero.

El proceso es unidireccional, ya que no hay posibilidad de reciclar estos productos; una vez aplicados al suelo, son aprovechados en cierto porcentaje y lo demás se pierde, lo que conlleva a la contaminación y degradación ambiental, dificultando el desarrollo económico del sector rural y provocando situaciones insostenibles a mediano y largo plazo.

Una solución para revertir esta situación, es el uso de abonos orgánicos, que principalmente están constituidos por desechos de origen vegetal, animal o mixto.

Estos se añaden al suelo con el objetivo de mejorar sus  características físicas, químicas y biológicas.

Los abonos más comunes son los siguientes:

  • Residuos de cosechas anteriores
  • Abonos verdes (leguminosas y gramíneas)
  • Residuos orgánicos de producciones pecuarias
  • Restos orgánicos del procesamiento de productos agrícolas
  • Desechos de empresa de la cadena HORECA
  • Desechos de los hogares

Con una buena mezcla de este tipo de desechos, podemos lograr excelentes compostas, que al añadirse al suelo, nos darán una mejor estructura del mismo, aportando nutrientes y modificando la población de microorganismos, ayudan a la retención de agua y mejor intercambio de biogases en las raíces.

Agregar abonos orgánicos a los suelos y principalmente a aquellos con baja cantidad de materia orgánica, sobreexplotados y erosionados, nos ayudará a recuperar sus características nutricionales poco a poco.

A continuación mencionamos los abonos orgánicos más importantes por su capacidad de beneficiar nuestros suelos:

  • Estiércol

Son los excrementos de los animales en explotaciones ganaderas extensivas o intensivas. Los alimentos que ingieren los animales solo son aprovechados entre un 30 y 40%, todo lo demás es descartado. Estos desechos nos pueden llegar a aportar hasta un 1.5% de Nitrógeno, 0.7% de Fósforo y 1,7% de Potasio, así como Calcio, Magnesio y algunos microelementos. El estiércol nos ayuda a mejorar las características biológicas, físicas y químicas del suelo, Para lograr un mejor resultado, es recomendable que el estiércol sea fermentado previamente.

  • Humus de Lombriz

Es el excremento de las lombrices, que se alimentan principalmente de materia orgánica. De esta manera, se logra una descomposición más rápida y una mejor disponibilidad en el suelo. Una de las mayores ventajas del humus de lombriz, es que tiene una gran cantidad de microorganismos (bacterias) benéficos para el suelo, los cuales ayudan a desarrollar sus propiedades biológicas. Este abono es recomendable con una fertilización integral orgánica-mineral; el humus llega a aportar hasta 1-3% de Nitrógeno, 1-3% de Fósforo, y de 1-2 % Potasio y Calcio.

  • Abonos verdes

Un abono verde es cualquier planta adaptada a la zona donde se encuentra la unidad de producción y que pueda producir una gran cantidad de Biomasa, la que colabora directamente con la estructura del suelo. Estos cultivos pueden estar solos, asociados (gramínea/leguminosa) o por separado. Lo más recomendable es usar una mezcla, ya que mientras las leguminosas fijan el Nitrógeno en el suelo, las gramíneas le darán estructura. A pesar de ser un proceso lento, estos abonos tienen grandes ventajas, por ejemplo: se producen reacciones bioquímicas en el suelo y se aumentan los  microorganismos como hongos y bacterias que se encargan de descomponer la celulosa de las plantas incorporadas. Con estas secreciones, la consistencia de los agregados del suelo puede mejorar.

  • Compostas

Es la mezcla y descomposición  de los residuos orgánicos derivados de la industria alimentaria, las producciones pecuarias y los desechos de los hogares, los cuales son descompuestos bajo condiciones controladas. Su calidad dependerá de los materiales que se les agreguen y las mezclas que se logren, variando en los siguientes porcentajes: 1.04% Nitrógeno, 0.8% Fósforo y 1.5% de Potasio así como Calcio, Magnesio y Arsénico. Estas compostas estimulan la diversidad y actividad microbiana, mejoran la estructura del suelo, estabilizan los agregados y mejoran la porosidad. Su alto contenido de microorganismos es  altamente benéfico para el suelo.

Este tipo de fertilizantes nos aportan grandes beneficios a los suelos y nuestras  futuras cosechas. En Mycsa AG estamos conscientes y preocupados por la degradación de nuestros suelos. Es por esto, que nuestros productos fomentan la óptima fertilización orgánica, logrando obtener excelentes resultados.

La utilización de nuestros ácidos húmicos y ácidos fúlvicos y la buena fertilización orgánica, nos dará una mejor absorción de nutrientes por parte de las raíces, así como una mejor protección contra agentes bióticos y abióticos.

Estas buenas prácticas y el uso de fertilizantes y bioestimulantes orgánicos, nos ayudarán a dejar de lado los fertilizantes nitrogenados o industrializados, que contaminan el medio ambiente.

Por: Eduardo Morales Casas